En agosto he pasado unos diez días en Chipre, visitando a mi amiga Josefina. He recorrido la isla, tanto la parte griega como la turca, y pateado Nicosia, la última ciudad dividida de Europa. En resumen, un viaje memorable lleno de playas, castillos, ouzo y más cosas.Me uno desde aquí a todos los que desean que los chipriotas no tengan que enseñar el pasaporte para desplazarse por su tierra, que la Línea Verde desaparezca y que Chipre vuelva a ser un solo país.





















